No recuerdo cómo siguió el día, solo recuerdo mi felicidad, el placer que sentía ante la llamada telefónica obligada de mi gente plumífera.
Y para variar la incomodidad que sentí cuando me cantaron el eterno feliz cumpleaños.
Como me sentí siempre en mis cumpleaños anteriores.
Como me sentí siempre en mis cumpleaños posteriores.
Lo mismo que voy a sentir hoy.